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26/06/2006

La universidad escocesa de Abertay ofrecerá a partir del próximo semestre un curso sobre realización de ataques digitales ilegales. 

 
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El Enigmatico Alan Turing PDF Imprimir E-Mail

El matemático inglés Alan Turing fue uno de los pioneros más importantes en el delineamiento de lo que eventualmente se convertiría en la Teoría de la Computación. El misterio fue un común denominador a lo largo de la vida de Turing, entre otras cosas, por su participación en el servicio británico de inteligencia durante la Segunda Guerra Mundial. El repudio de la sociedad británica debido a su homosexualidad, y su trágico suicidio, siguen siendo motivo de las más enconadas controversias.


Introducción

"Puedo perdonarle su caligrafía, aunque es la peor que he visto en mi vida, y trato de ver de manera tolerante sus insistentes imprecisiones y descuidos, así como lo sucio de su trabajo; pero lo que no puedo perdonarle es la estupidez de su actitud hacia las sanas discusiones del Nuevo Testamento". Así describía un profesor de inglés de la Sherborne School el desempeño del joven Alan Turing, y no era sorprendente que sus calificaciones lo colocaran como el peor estudiante en esa clase. En Latín era un poco mejor, pues sólo era el penúltimo de la clase. Sus calificaciones en matemáticas y ciencias eran más aceptables, pero los maestros se quejaban de lo sucio de su trabajo. Su madre se encontraba sumamente mortificada porque pensaba que Alan vería truncadas sus aspiraciones científicas por su mal desempeño en la escuela. Con esas calificaciones parecía improbable que Alan pudiera siquiera aspirar a ingresar en la universidad. El director de la escuela llegó a decir: "si [Turing] desea ser un científico, está desperdiciando su tiempo en una escuela pública". Esas palabras fueron casi correctas, porque Turing hubo de sufrir durante su estancia en esta institución, en la que los anticuados métodos de enseñanza británicos, afortunadamente, no lograron apaciguar su curiosidad por la ciencia. Si su madre y sus profesores hubieran sabido en ese entonces que este joven indisciplinado estaba destinado a convertirse en uno de los teóricos de la computación más importantes de todos los tiempos, tal vez le habrían tenido un poco más de paciencia.

Su infancia y juventud

Alan Mathison Turing fue el segundo y último hijo de Julius Mathison y Ethel Sara Turing. El inusual apellido Turing lo colocaba en el árbol genealógico de una familia que, aunque no era rica, pertenecía a la clase media alta inglesa. Su padre ingresó al servicio civil de la India, y durante su estancia en ese país conoció a la que más tarde sería su esposa: Ethel Sara Stoney. Ethel era la hija del ingeniero en jefe de los ferrocarriles de Madras, y provenía de una familia Anglo-Irlandesa de un status socio-económico similar al de Julius.

Aunque fue concebido en la India, probablemente en el pueblo de Chatrapur [1], Alan Turing nació en un hospital de Paddington, Londres, en Inglaterra, el 23 de junio de 1912. Alan y su hermano mayor John pasaron una infancia alejados de sus padres, siempre bajo el cuidado de terceras personas en diversos hogares ingleses, hasta que su padre se retiró del servicio en 1926. Se dice que la inteligencia de Alan Turing se manifestó a temprana edad, pues a los tres años parecía mostrar una inusual capacidad para recordar nuevas palabras [2]. A los 8 años se empezó a interesar en la Química y montó un laboratorio rudimentario en el sótano de su casa. Al parecer, una de las influencias seminales de Turing en aquellos días fue un popular libro llamado "Maravillas naturales que todo niño debiera conocer", el cual le fue obsequiado por sus padres. Pese al temor de su madre de que no sería aceptado en una escuela pública inglesa, el joven Turing ingresó en Sherborne cuando contaba con 13 años de edad. A los 14 años ya era capaz de comprender cuestiones relativamente avanzadas de cálculo, pese a que no había estudiado el tema detalladamente.

Asimismo, se dice que tenía una increíble capacidad para realizar cálculos mentales. Fue en esta época también, en la que empezó a desarrollar una afición hacia el atletismo que le acompañaría toda su vida. Pese a su mal desempeño en materias no relacionadas con las ciencias, Turing logró sobrevivir Sherborne, y continuó estudiando matemáticas por su cuenta. En 1928 se interesó en la teoría de la relatividad, y aunque se dice que sus notas privadas sobre la materia bien podrían atribuirse a un estudiante de postgrado, casi se le impidió tomar los exámenes para obtener el certificado de educación media. Fue en esos días que Turing conoció al joven Christopher Morcom, un estudiante muy brillante que le sirvió de compañero intelectual durante una época de intensa curiosidad científica, que se vió abruptamente interrumpida por la prematura muerte de Morcom, el 13 de febrero de 1930. Según la narración del mismo Turing, cuando ambos se dirigían a Cambridge, se detuvieron en Londres para visitar a la Sra. Morcom. Durante su estancia en su casa, Christopher se comió una pera que extrajo de una caja de herramientas de Vanadio. Al parecer, la pera había estado en suficiente contacto con el vanadio como para envenenarse y causarle la muerte al joven Morcom, quien tan sólo un año antes había obtenido una beca para estudiar en Cambridge (Turing aplicó para la misma beca, pero fue rechazado). La muerte de Morcom dejó huella profunda en Turing, quien se prometió a sí mismo completar la prometedora carrera científica que Morcom había apenas comenzado. A partir de entonces, Turing inició una correspondencia frecuente con la mamá de Christopher, y sus intereses se tornaron hacia los misterios que rodean al encapsulamiento de la mente en la materia. Con el firme propósito de develar los secretos de la muerte con ayuda de la ciencia, Turing comenzó a estudiar física cuántica. En su segundo intento por obtener una beca a Cambridge, Turing finalmente logró ser aceptado en el King's College tras haber fracasado dos veces consecutivas en su intento por obtener una beca del Trinity College.

En 1932, comenzó a estudiar el entonces reciente trabajo de von Neumann en mecánica cuántica, lo cual le permitió canalizar sus dudas espirituales por la vía de la rigurosidad científica. Al mismo tiempo, la homosexualidad se volvió un rasgo distintivo de su personalidad [3]. En esa época hizo amistad con un joven estudiante de matemáticas llamado James Atkins, quien más tarde sería su amante. Pese a que los círculos más frecuentados por los homosexuales en King's College eran los literarios, Turing prefería los deportes, y era frecuente que practicara remo, carreras a campo traviesa, y veleo en un pequeño bote. También aprendió a tocar el violín, pero nunca se hizo diestro con el instrumento.

Las cosas empezaron a ir bien para Turing, pues se graduó de la licenciatura en matemáticas con honores en 1934. En 1935, obtuvo otra beca del King's College por su trabajo en el teorema del límite central en probabilidad (el cual redescubrió sin saber nada sobre el trabajo previo en la materia). En 1936 obtuvo el Premio Smith por su trabajo en teoría de la probabilidad, y comenzó a profundizar su estudio del Entscheidungsproblem, propuesto originalmente por Hilbert, y que nadie había podido resolver. Básicamente, la pregunta es si existe, al menos en principio, cualquier método o proceso definido mediante el cual todas las cuestiones matemáticas pueden decidirse (es decir, determinar si existe alguna manera de escribir un algoritmo para cualquier tipo de problema).

De Europa a América

El resultado del trabajo de Turing en el problema de Hilbert concluyó en abril de 1936, pero debido a que al mismo tiempo el lógico norteamericano Alonzo Church había publicado un trabajo similar, Turing tuvo que posponer su artículo (ahora considerado clásico) hasta agosto de 1936, que fue titulado "Sobre los números computables, con una aplicación al Entscheidungsproblem". Tras la publicación del artículo de Turing, la comunidad científica se dio cuenta de que la forma en la que éste abordó el problema era muy distinta al enfoque de Church, y aunque Turing no lo sabía, el concepto de máquina de Turing que él inventara en su artículo para ilustrar la idea moderna de un algoritmo se ha vuelto uno de los cimientos más sólidos de la teoría de la computación en nuestros días. En septiembre de 1936, Turing arribó a la Universidad Princeton, en los Estados Unidos, que en ese entonces contaba con algunas de las figuras más prominentes del mundo científico. Su artículo atrajo la atención precisamente de uno de estos destacados científicos, John von Neumann, quien le ofreció una beca en el Instituto de Estudios Avanzados de Princeton. Turing obtuvo su doctorado en matemáticas en mayo de 1938, un mes antes de cumplir 26 años de edad. Su tesis se tituló "Sistema de Lógica Basado en Ordinales", y consistió básicamente en una extensión de su trabajo original sobre computabilidad. Tras su graduación, von Neumann le ofreció una plaza como su asistente, pero Turing declinó la propuesta para regresar al King's College, pese a no contar con una oferta firme de trabajo en Inglaterra. Entre 1938 y 1939 vivió de una beca universitaria, mientras estudiaba filosofía de las matemáticas y trataba de construir una máquina para calcular la función Zeta de Riemann. De esta época se recuerda a un Turing extravagante, que tartamudeaba frecuentemente, y tenía una risa nerviosa que hacía casi imposible poder sostener una conversación con él. Era muy descuidado en su forma de vestir, y solía pasar largas temporadas sin rasurarse, por temor a cortarse (se dice que se desmayaba cuando veía el menor rastro de sangre). Cuando montaba su bicicleta, solía ponerse una máscara antigas, en un intento por controlar sus agudos ataques de fiebre del heno.

Estalla la Segunda Guerra Mundial

La vieja afición de Turing por la criptografía lo convirtió en uno de los primeros 10 académicos ingleses en ser reclutados por su gobierno, en 1939, para trabajar en Bletchley Park, una vieja casa solariega ubicada a la mitad del camino entre Cambridge y Oxford. Su tarea era descifrar el complicado código enigma utilizado por los alemanes. Los ingleses habían fracasado en sus intentos por descifrar este código, hasta que un joven polaco llamado Robert Lewinski ofreció su ayuda tras haber sido expulsado de una fábrica alemana por ser judío. Lewinski reconstruyó de memoria la máquina usada por los alemanes para encriptar sus mensajes, cambiando radicalmente el curso de la Segunda Guerra Mundial. El trabajo inicial de Turing fue construir unas máquinas llamadas "Bombas", que se utilizaban para descifrar el código enigma. Aunque el descrifrar los mensajes de la fuerza aérea alemana se volvió cosa rutinaria para la inteligencia británica, los mensajes de la marina seguían siendo considerados como imposibles de descifrar. Turing se sintió feliz de poder trabajar en la ambiciosa tarea de descifrar tales mensajes, y dio muestra de su genio una vez más cuando sus sofisticadas técnicas estadísticas empezaron a producir frutos hacia fines de 1939, aunque no fue sino hasta mediados de 1941 que pudieron descifrar cotidianamente los mensajes de la marina teutona. Los alemanes complicaron aún más los códigos de sus submarinos en febrero de 1942, y repentinamente los ingleses fueron nuevamente incapaces de descifrarlos. En su deseo por obtener mayores velocidades con sus máquinas descifradoras, la gente de Bletchley Park comenzó a construir la primera computadora electrónica, llamada Colossus, que estuvo bajo la supervisión de Turing. Eventualmente, se construirían diez de estas máquinas, y la primera empezó a operar en diciembre de 1943, dos años antes que el ENIAC (la computadora digital electrónica construída en la Universidad de Pensilvania, en Estados Unidos). Aunque el Colossus también usaba un gran número de tubos de vacío e interruptores digitales, esta máquina (a diferencia de su contraparte americana) se diseñó y utilizó exclusivamente para descifrar mensajes.

Se dice que, en un cierto punto de la Segunda Guerra Mundial, Turing se llegó a convencer tanto de que los alemanes invadirían Inglaterra, que convirtió todo su dinero a lingotes de plata, y los transportó en una carriola al bosque que rodea a Bletchley Park, donde enterró su tesoro en dos sitios distintos. Esta operación le costó a Turing no sólo lesionarse la espalda, sino también la pérdida de sus ahorros, porque cuando la guerra terminó, no pudo acordarse de ninguno de los dos sitios donde había enterrado los lingotes de plata.

Otra anécdota que se recuerda del llamado 'Prof' Turing es que le ofreció matrimonio a una de sus colegas en Bletchley Park, llamada Joan Clark, la cual aceptó gustosamente. Turing hubo de retractarse después de la oferta, diciéndole a su prometida acerca de su homosexualidad. De los seis años que Turing pasó trabajando para el servicio de inteligencia británico, lo que más se lamenta es que un hombre de su talla intelectual no pudiera seguir publicando más trabajos científicos como los tres que logró publicar antes de que estallara la guerra.

Por su trabajo en el Colossus, que para él no fue más que la representación física de la máquina universal que diera a conocer en su artículo de 1937, recibió la Orden del Imperio Británico en 1946.

Después de la Guerra

En 1944, Turing estaba cautivado con el potencial de la computadora que había concebido teóricamente, y fue contratado por el Laboratorio Nacional de Física (NLP por sus siglas en inglés) en Inglaterra para competir con el proyecto americano EDVAC, de John von Neumann, el cual irónicamente se había adelantado a Turing en la publicación de la idea de una computadora electrónica. Turing fungió como Oficial Científico Principal en el NLP, trabajando en el Automatic Computing Engine (ACE). Turing tuvo la visión de una computadora con memoria que implementaría las funciones aritméticas mediante programación en vez de con componentes electrónicos, y que podría desempeñar todo tipo de tareas (por ejemplo, manejo de archivos, álgebra, jugar ajedrez, encriptamiento, etc.) Hacia 1947, concibió la idea de las redes de cómputo y el concepto de subrutina y biblioteca de software. Sin embargo, al percatarse que los ingenieros involucrados en su proyecto no habían producido nada tangible de su máquina en un largo período, comenzó a sentirse sumamente frustrado. En 1947 Turing pidió un año sabático en el que se fue al King's College. En vez de publicar los principios fundamentales de cómputo que había descubierto, se dedicó a estudiar fisiología y neurología, y en un reporte interno del NLP de esa época, describe las ideas básicas de lo que hoy se conoce como una red neuronal. Cuando Turing regresó al NLP en 1948 y se dio cuenta de que no se había realizado mayor progreso en su proyecto, decidió renunciar.

Fue también en esos días en que Turing comenzó a correr largas distancias con frecuencia, sintiendo que necesitaba el ejercicio. Se sabe que ganó los campeonatos de las 3 y 10 millas de su club (el Walton Athletic Club), y que quedó en 5o. lugar en un maratón de aficionados de 1947. De hecho, se interesó en prepararse para el equipo británico de atletismo con vistas a las Olimpíadas de 1948, pero sus planes se vinieron abajo debido a una lesión en la cadera.

El regreso de Turing a Cambridge le ayudó a formar un círculo de amigos más extenso, y le motivó a hablar más abiertamente acerca de su sexualidad. Un estudiante de matemáticas del King's College, llamado Neville Johnson, fue su amante en aquellos días.

Tras su renuncia al NLP, Turing se fue a trabajar al laboratorio de cómputo de la universidad de Manchester, donde su viejo mentor, Newman, había logrado construir la máquina de sus sueños. Su trabajo fue el desarrollo de software, y nada realmente memorable se produjo durante este período. Un poco más tarde, sin embargo, Turing plasmó sus ideas sobre la filosofía de las máquinas y la mente en un artículo llamado "Computing Machinery and Intelligence", que se publicó en 1950, y todavía se considera un clásico en Inteligencia Artificial.

En 1950, comenzó a interesarse en los usos prácticos de las matemáticas, y desarrolló un trabajo pionero en la teoría de la morfogénesis: la teoría del crecimiento y la forma en biología. Turing se fue a vivir a Manchester, comprando su primera casa propia en Wilmslow. En julio de 1951 fue electo "fellow" (miembro) de la Sociedad Real por sus contribuciones científicas de 15 años atrás.

La humillación y su misteriosa muerte

En la navidad de 1951, Turing entabló amistad con un joven desempleado de Manchester, que después sería su amante. A principios de 1952, su casa en Wilmslow fue robada por un amigo de su amante, y Turing acudió a la policía, sin revelar su relación homosexual. Cuando la policía averiguó la historia completa, decidió arrestar a Turing por "indecencia mayor", y fue llevado a juicio el 31 de marzo de 1952. En la corte, Turing, no negó su homosexualidad, y dijo que no veía nada malo en ella. Eso le valió ser condenado a un año de prisión, y conmutó su condena por un año de tratamiento con hormonas femeninas que le causaron impotencia, y le hicieron brotar senos, además de provocarle depresiones agudas. Aunque eso no le impidió continuar con su trabajo en la morfogénesis y en otras aplicaciones de matemáticas a la biología, se hizo para él cada vez más molesto el cerco de aislamiento que le tendió el servicio de inteligencia británica, ante el temor de que pudiera revelar secretos al enemigo. Se sabe, por ejemplo, que oficiales de seguridad catearon su casa cuando un amigo noruego lo fue a visitar a Manchester en 1953.

Ni su siquiatra, sus amigos o familiares sintieron que Turing estuviera pasando por ninguna crisis particularmente grave en 1954, pero el 8 de junio de ese año fue encontrado muerto por su ama de llaves. El forense determinó que se había suicidado un día antes, con una manzana que tenía cianuro, y que fue encontrada al lado de su cama. Su madre creyó que la ingestión de cianuro pudo haber sido accidental, pues Turing solía realizar varios experimentos de química en su casa, y se especuló que algo de este veneno pudo habérsele impregnado en los dedos. Esa hipótesis, sin embargo, se cree poco probable, dado que Turing tenía una vasta experiencia en la manipulación de sustancias químicas, pero la teoría del suicidio parece también un tanto extraña. Hay quienes también especulan que se le mandó a matar porque resultaba una incomodidad para el gobierno británico. Independientemente de cuál sea la verdad sobre su muerte, lo único que podemos afirmar es que el mundo perdió a un gran científico, que se encontraba en el punto máximo de su producción intelectual. En su honor, la ACM (Association for Computing Machinery) llama "Turing Award" a su premio más importante, el cual se otorga desde 1966 a los expertos que han realizado las contribuciones más importantes al avance de la computación en el mundo.

Referencias

[1] Hodges, Andrew. "Alan Turing : The Enigma", Simon and Schuster, New York, 1983.

[2] Slater, Robert. "Portraits in Silicon", The MIT Press, 1992.

[3] Lee, J. A. N. "Computer Pioneers", IEEE Computer Science Press, 1995.
 
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